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Seguridad Basada en el Comportamiento

Introducción e Historia de la Seguridad Basada en los Comportamientosjunio 12 (14)

Programa H&S ITU – UNC 2014 – SEDE CENTRAL

Programa H&S 2014

“Curso de entrenamiento en técnicas terapéutico- educativas para trastornos del desarrollo”.

Programa preliminar:
• Los Trastornos del espectro autista
• El programa neurocognitivo (PNC): Diseño del plan de trabajo, planillas de registros, confección de objetivos, metas y programas de intervención
• Técnicas derivadas del Análisis conductual aplicado (ACA): Ensayo discreto. Análisis funcional de la conducta PRT.
• El uso de material analógico para la organización témporo-espacial (basado en método Teacch)
• Técnicas para el abordaje de los trastornos del lenguaje y la comunicación: .SAAC: Sistema de comunicación por intercambio de figuras-objetos-palabras (PECS). SAAC: Comunicación total: habla signada. Smile: Método estructurado para la enseñanza del lenguaje y diseño de programas específicos de intervención en lenguaje y comunicación.
• Programas de intervención en:
- Funciones ejecutivas
- Habilidades sociales
- Teoría de la mente
- Atención
- Memoria
• Floor time (no es entrenamiento en la técnica)
• Integración sensorial en TGD(no es entrenamiento en la técnica)
• Integración escolar

Modalidad del Curso:
TEORÍA:
Un encuentro mensual teórico-práctico.
Un sábado de 9 a 18hs.
PRÁCTICA:
Los alumnos:
-Realizan pasantías en el domicilio de pacientes que se encuentran en el Programa.
-Tienen una supervisión mensual en AMPARAR. Es una sesión grupal de supervisión práctica. Un viernes al mes de 9 a 12hs.
- Concurren mensualmente a una de las sesiones de supervisión del director del Programa.
LUGAR:

Círculo Médico del Oeste / Amparar “Servicios Integrales de Psicología y Salud”
Fecha de inicio: Febrero 2014
Aranceles:
Matrícula de inscripción: $150
Arancel: $350 mensuales
Certificados:
Se entregará certificado a quienes cumplan con el 100% de los teóricos y aprueben el examen final y para quienes realicen la modalidad práctica finalicen las pasantías. Eventualmente podría recuperarse un módulo en el curso siguiente
Informes e inscripción:

Amparar: Sáenz Peña 1189 Oficina 3 Planta Alta.o vía mail a: info.amparar.psi@gmail.com
El cupo es limitado.

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NUEVO CUPO!! Curso Prácticas Educativas Inclusivas en Autismo y TGD

FOLLETO AMPARAR jpgNUEVO CUPO!! Curso Prácticas Educativas Inclusivas en Autismo y TGD

Inauguramos AMPARAR “Servicios Integrales de Psicología y Salud”

PSICOLOGIA CLINICA
PSICOLOGIA LABORAL
PSICOLOGIA EDUCACIONAL: APOYO ESCOLAR, INTEGRACIONES, PSICODIAGNÓSTICOS
ORIENTACION VOCACIONAL
PSIQUIATRIA
PSICOPEDAGOGIA
PSICOMOTRICIDAD
NUTRICION
FONOAUDIOLOGIA
OTORRINOLARINGOLOGIA
MEDICINA CLINICA
SERVICIOS DE CONSULTORIA EN GESTION EN RECURSOS HUMANOS, SEGURIDAD E HIGIENE

ATENCION DE LUNES A SABADO DE MAÑANA Y DE TARDE.

ATENDEMOS TODAS LAS OBRAS SOCIALES – PREPAGAS

ALQUILER DE CONSULTORIOS PARA ESPECIALIDADES MÉDICAS.junio 12 (14)

Congreso Mundial de Salud Mental

DSC_0147Gracias Congreso Mundial de Salud Mental!! Lindo regalo!!

Impresionante! 5000 personas de todo el mundo intercambiando información interesantísima!

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Adelanto Conferencia del Congreso Mundial de SM 2013

Intervención en la Comunicación Parental

Un modelo comunicacional “a medida”

El mejor terapeuta interviene para determinar los problemas y así ayudar a crear una realidad más funcional para la familia. Es responsabilidad suya persuadir a la familia de que acepte la realidad diferente, y presuntamente más funcional, que conduzca a una rápida solución de los problemas.

 Dada la urgencia que plantean las familias a la hora de trabajar, se sugiere la Terapia Comunicacional/Estratégica, debido a que el terapeuta familiar orienta activamente no sólo a comprender la índole de la organización y el proceso de la familia, así como sus puntos fuertes y débiles, sino también se orientan claramente a lograr su resolución.

 

Considero que se podrá crecer saludablemente si en este proceso continuo sabemos enderezar a tiempo ángulos torcidos.

Nuestra tarea como terapeutas es lograr una visión compartida de los procesos de cambios dentro del sistema familiar, y enfatizar en la capacidad de cada miembro de la familia de gestionar su propia organización y logar el desarrollo personal, independientemente del momento de conflicto o de crisis que atraviesen, mediante los sentimientos de afecto que los unieron.

Así también logrando mantener el encuadre dentro de una relación terapéutica adecuada en tanto el lenguaje a emplear que entone con el de la familia que consulta. Para ello necesitamos la flexibilidad “del junco”, la observación exquisita de las interacciones que se van desplegando durante el tiempo de las citas, entre ellos mismos, con los miembros de la familia y con el ambiente.

Investigamos cómo manejan estos conflictos, cómo intentaron resolverlos, qué les ha resultado y qué no, cómo mantienen los efectos de los síntomas, cómo funcionan.

La Comunicación en la Familia

En el trabajo realizado por Silvia L. Esperanza de Aquino, en el marco de la preparación para una de sus clases de Derecho Procesal, describe a la comunicación como concepto en el que se incluyen todos los procesos a través de los cuales la gente se influye mutuamente.

Tanto la sociedad como la familia mantienen en común el logro de la autonomía e independencia de sus miembros, pretenden el respeto y el reconocimiento como necesidad central del sistema afectivo de cada uno de ellos, y en ocasiones el nivel de prioridad de estas metas puede ser diferente y pueden ocasionarse conflictos.

El conflicto aparece cuando en el encuentro de diferentes deseos, distintas visiones respecto de lo mismo, y necesariamente es notorio como cada quién significa los hechos, cómo los vivencia, qué pretende del otro, y no es común que entre los miembros de la pareja opten por enfocar al acuerdo, sino más bien, se trata de una puja para ver quién tiene razón, qué visión “es mejor”, como lo más común.

 Al ser la comunicación el pilar básico donde se apoya la relación de pareja, es notorio advertir cuando estamos frente a un estilo comunicacional asertivo o no asertivo. En las consultas terapéuticas en la actualidad ya no sorprende la carencia de de estrategias, habilidades o estilos comunicacionales adecuados, y se interpreta las acciones del otro como falta de interés, incomprensión, por nombrar algún ejemplo.

 

En este sentido, trataremos de lograr que la comunicación tome un camino hacia la arista afectiva, en tanto dirijamos a la pareja a que aprenda a realizar peticiones más que exigencias, que prefiera preguntar antes que acusar, que no se convierta en un acumulador/a de emociones,  que aprenda a discutir al estilo “paso a paso”, que construya una congruencia entre la comunicación verbal y la no verbal, entre otros aspectos.

 Si es difícil entre los miembros de la pareja encontrar un estilo coordinado de comunicarse, un tanto más complejo se torna promover un modo comunicacional efectivo con los hijos e hijas adolescentes, dado que es una etapa del desarrollo que requiere una comprensión y acompañamiento con muchos matices.

 La pareja debe poder transmitir y traducir sus expectativas respecto de los hijos entre sí mismos y hacia sus hijos, tanto en conductas verbales, emocionales y conductuales. Para ello, me resulta útil y práctico, los principios descriptos en técnicas y estrategias de la asertividad, tales como el saber dar gratificaciones y agradecerlas, saber expresar sentimientos negativos, cómo empatizar, cómo intercambiar afecto físico, cómo afrontar el mal humor inesperado, etc.

Para que la buena comunicación sea posible entre los adultos con hijos adolescentes hay que poder mantener básicamente la coherencia entre lo digital y analógico desde el punto de vista de los axiomas de la comunicación. Saber que los adolescentes atraviesan una gama de estados emocionales complejos (no complicados), poder lograr dar rienda creativa a los modos de diálogo facilitando que ellos puedan ampliar mediante la palabra sus emociones, lo que piensen de sí mismos, de sus padres y de sus pares. Se debe lograr que los padres capten lo que significa “escuchar sin interpretar” o sin criticar.

 Es llamativo y hasta gracioso me resulta escuchar a los padres relatar cómo sus hijos, en un intento de comunicación efectiva, al evitar que las emociones interfieran con lo que les quieren transmitir a sus padres, le escriben por mensaje de texto, WhatApps o chat, desde la habitación contigua, como una manera de lograr expresar ideas.

En una familia resulta vital la comunicación entre los miembros. La ausencia del diálogo  y la comunicación de corte de imposición, son dos aspectos muy nocivos. La comunicación y el afecto son variables básicas en la configuración familiar. Nuestra manera de enfocar la comunicación en la vida familiar es un elemento importante a incorporar en la planificación familiar, para que la familia vuelva a ocupar un lugar, “el” lugar que le corresponde como semilla vincular.

Podemos asentar estas semillas manifestando los miedos que tenemos como padres y madres, para que nuestros hijos e hijas sepan cuáles son; así como los adolescentes necesitan explicar lo que les está pasando y que crean en sus padres – madres y/o cuidadores. Tienen que saber que van a ser escuchados (no ridiculizados). La disposición e interés que muestren los padres es crucial. Comprenderlos sólo proporciona una base clara para afrontar un tema y nada tiene que ver con las disculpas. El adolescente puede dejar claro sólo que necesita que lo escuchen, no que deseen consejos; por lo que los padres deben saber que no siempre los hijos actuarán siguiendo los consejos que les den.

Cuestiones Prácticas

Los patrones de comunicación pueden ser mejor observados y modificados cuando el sistema familiar entero está presente. Los terapeutas comunicacionales son flexibles, y trabajan con subsistemas si es necesario.

En la Terapia Estratégica todo comportamiento es comprendido y explicado por su ubicación en un circuito más amplio de comportamiento tomando en cuenta el “feed – back” y el refuerzo recíproco. Así, el problema es el resultado de una incorrecta aplicación de soluciones en la que se ha persistido.

La función básica del terapeuta es influir sobre los consultantes de modo que puedan modificar esas soluciones intentadas hasta ahora para resolver la dificultad, las cuales se convirtieron en problema. Ante ello, el terapeuta opera la maniobrabilidad como la capacidad de alterar el propio movimiento o soluciones intentadas (cambiar la estrategia).

Existen las maniobras generales, específicas de comienzo, de proceso y de cierre, y con ellas, todo lo que un terapeuta haga o deje de hacer, diga o deje de decir, influye en el/los consultante/s, que han venido, han consultado con el deseo y/o la esperanza que así sea.

Si evocamos el Primer Axioma de la Teoría de la Comunicación y lo parafraseamos, en vez de decir: es imposible no comunicar, podemos expresar: es imposible, no influir. Los distintos modos de influir de un terapeuta reciben un nombre y una categorización, y para un mejor estudio propongo una clasificación.

Directivas

Se llaman así a las verbalizaciones del terapeuta tendientes a que el consultante desarrolle ciertas clases específicas de acciones que directa o indirectamente impliquen una incompatibilidad con la persistencia de la solución intentada. Las mismas pueden apoyarse en reformulaciones.

El terapeuta prepara con propuestas generales (directivas) el camino para una referencia especial (redefinición), y que al cumplir con su objetivo se denomina reestructuración. Realizada ésta, cambian las conductas de los consultantes y la seguiremos apoyando con otras directivas para consolidar una nueva visión, cerrando el proceso terapéutico y en las sesiones de control.

Formas de Directivas:

-          Imperativa: “Hable hoy con su hija de 15 años acerca de lo que opina de su convivencia con un chico de 18”.

-          Persuasiva: “Hable usted y su esposa del tema. A mi entender, tienen que encontrar el modo de ofrecer una propuesta sólida a su hija, así que hablen de eso”.

-          Dubitativar: “Los expertos opinan, yo solo repito, que si los padres pretenden que sus hijos estén a cierta hora en sus casas cuando viven con ellos, y eso no sucedía, ¿porqué les preocupa ahora que viva con un adolescente? ¿Qué pueden hacer? ¿Cómo puede tolerarlo como padre?

-          Generando expectativas: “Se me ocurre que podría usted bus…, pero no, mejor no, no es el momento adecuado para hacerlo”.

-          Cuando se destacan ciertos comportamientos: “¡Así es! ¡Esa es una distinción importante! Decirle a su esposa que no mime tanto a su hija cuando se porta mal.

-          Cuando se desafía al consultante: “En este caso, siempre que la gente tenga recursos, lo que no sé si es tu caso, lo conveniente podría ser que busques que tus padres admitan sus formas de pensar en cómo te están tratando”.

-          Cuando se generaliza, luego se precisa y posteriormente se cambia de tema: “Las personas no pueden ser obligadas a cambiar, de hecho no pueden obligarte a vos a cambiar. Justamente ante esto, ¿qué harías al respecto? Pero no lo respondas ahora.

-          Cuando se cuentan historias o anécdotas: “Yo también me fui de mi casa, porque no entendía las reglas. Tuve que crecer para dar a conocer mis ideas de esas reglas”.

-          Cuando se hace una propuesta negociadora: ¿Qué haría usted si no tuviese que trabajar todo el tiempo? ¿Considera la posibilidad de pedir un día libre para hablar con su hija?

-          Cuando recurrimos a la paradoja: “Parece que crees en la esperanza de que tu padre se acerque a hablarte de lo que piensa. Yo no creo en la esperanza, porque en la medida que uno cree en la esperanza, no cambia. Pero tu papá ya te dijo lo que querías saber. Mi impresión es que la situación no va a cambiar, que la esperanza no vas a cambiarla”.

Silencio

El silencio puede hacer pensar, sentir y/o hacer muchas cosas, con un valor agregado, de que por no haber sido verbalizadas por el terapeuta, no plantean ninguna resistencia por parte de quien consulta, por ser el producto de la propia ocurrencia o creatividad, de quien la ha pensado, seguramente es mejor que lo que otro pueda decir.

El silencio y una actitud de comprensión les ofrecen a los consultantes confianza y son una forma de transmitir respeto, consideración y confirmación. La combinación de palabras verbalizadas y el silencio realizado en el fraseo nos puede dar la posibilidad de generar como resultado una directiva paradójica, una tarea preparatoria, tarea indirecta o bien una tarea paradójica.

Redefinición – Reestructuración – Reencuadre – Desencuadre

Se entiende por Redefinición la operación mediante la cual el terapeuta ofrece un nuevo sentido o descripción diferente a una situación que los consultantes han definido como problema, y que causa pena dolor, fastidio o agresión. Cuando los consultantes aceptan este nuevo sentido se experimenta una Reestructuración, la que significa cambiar el propio parco conceptual o emocional, en el cual se experimenta una situación, y situarlo dentro de otra estructura que aborda los hechos correspondientes a la misma situación concreta, igualmente bien o inclusive mejor, cambiando así el sentido de los mismos. Lo que cambia es el sentido atribuido a la situación.

Un ejemplo de ello es, “su hijo no es malo, está descontrolado”, “con este comportamiento sobreprotector usted lo desprotege, porque no lo prepara para la vida, usted le soluciona los problemas, posiblemente él no sabe si puede o no hacerlo solo”.

Para que esta tarea resulte más fácil y sencilla debemos distinguir entre:

1.    Reencuadre o Reestructuración: es cuando el proceso terapéutico le proporciona al consultante un marco de referencia o un significado alternativo a la situación relacionada con la queda que trajo a la consulta.

2.    Desencuadre: cuando se nula o arroja dudas sobre los marcos de referencia o significados atribuidos a una situación preocupante hasta ahora.

Podemos reencuadrar o desencuadrar (redefinir) a partir de unir lo que estaba separado o de separar lo que estaba unido. Con estas dos operaciones podemos generar todos los elementos con los cuales construimos significados que le adjudicamos a los hechos, y de esta forma, poder armar un nuevo encuadre. Para ello utilizamos las Atribuciones Causales, de las cuales, las metáforas son mis elegidas, dado que son ingeniosas y agradables de redefinir, reformular, desencuadrar o reencuadrar, la concepción del problema y las soluciones intentadas que traen las personas en el momento de la consulta.

Para hacer un empleo correcto, observo la interacción disfuncional básica, y a partir de aquí se organiza el problema. El chequeo de esta interacción permitirá encontrar un símil de lo que los consultantes plantean como problema.

Empleo metáforas desde el primer momento: “Claro, te encontrás en un callejón sin salida”, “entiendo que es como hablar con una pared”, “me doy cuenta que en su situación se parece a caer un pozo en el que cuanto más hacés para salir, más sentís que te hundís”.

La metáfora interaccional responde al estilo del consultante lo que nos cuenta está organizado en el razonamiento que hace del problema, o bien prevalecen los sentimientos o bien apela a la acción llevada o llevar a cabo. Se pueden incluir analogías, encuadres metafóricos o metáforas.

Prescripción del Síntoma

La prescripción del síntoma es una maniobra que recibe “nombre propio”, pero es una maniobra general de comienzo. Cuando personas preocupadas realizan una consulta, con el deseo de modificar una situación, o de resolver un problema, esperan una respuesta que alivie, solucione su inquietud. Si el terapeuta advierte que la motivación es escasa o nula, las intervenciones no serán útiles y los resultados no tendrán relación con la claridad que podamos tener del problema.

A veces los padres llegan a la consulta con sus hijos/as con la concepción de que “con ella/él, no se puede hablar”, y que su hijo/a es muy cerrado/a”. Ante esta presentación es importante el resultado de una primera entrevista ya que si hemos podido consensuar con los consultantes de cuánto y cómo el síntoma forma parte habitual, cotidiana y “normal” de las interacciones del sistema, seguramente podremos convenir que no cambiar (maniobra general de comienzo) “por ahora” es conveniente, estarán los consultantes contradiciendo su propia epistemología.

Lo que hago es prescribir, instar, y promover a la familia, o bien, al paciente individual a que continúe haciendo exactamente lo mismo: al hijo que siga sin hablar y cerrado y a los padres preguntando acerca del hijo sin obtener respuestas. Estas acciones claramente están apoyadas en las conductas, los comportamientos de quiénes consultan y han expresado en el desarrollo de la entrevista, y en la cual se apoya para generar las directivas paradójicas y las redefiniciones a partir de las cuales se propone una visión alternativa de la realidad descripta por los consultantes.

“De ahora en adelante y hasta la próxima sesión, que será dentro de dos semanas, ha de asegurarme que hará al pie de la letra todo lo que le pido. Sé que podrá parecer extraño, pero tendrá que hacer exactamente lo que le pido, y sin hacerme preguntas; le daré las explicaciones más adelante. Lo que le pido que haga es que se vaya a casa y no le diga nada en absoluto a su hijo de lo que le he prescrito; cuando tenga el próximo monólogo  y los siguientes, tendrá que colocarse en una situación de voluntad absoluta de no esperar nada. En otras palabras, le prohíbo que experimente alguna sensación, de cualquier tipo. Usted tendrá que esforzarse en estar absolutamente calmo. Más bien, aún le diré más: tendrá que esforzarse en evitar todas aquellos deseos de saber que sabe que son capaces de provocar la mínima respuesta “cerrada” que hasta ahora experimenta, aunque raramente, usted prefiera lo contrario. Por lo tanto, de ahora en adelante usted será un “granadero””.

Prescribir con éxito es anticiparse a lo que sucederá. Si quienes reciben la prescripción están preparados y/o conocen lo que va a suceder, obviamente se modificará el contexto y también la configuración familiar (circuitos de retroalimentación). Funcionalmente, el paciente y la familia están en otras condiciones cuando se plantea el síntoma. Las respuestas serán diferentes y diferente será la interacción. Se ha creado un nuevo circuito en el que el síntoma puede no estar presente, y si lo está, no se hacen las mismas atribuciones.

La prescripción del síntoma, que puede parecer un sistema de curación bastante paradójico, funciona porque se basa en un preciso fenómeno que ha sido descrito con claridad ejemplar por Paul Watzlawick: ésta lleva a cabo la suspensión de la realización, por parte del paciente, de las soluciones intentadas que adopta para oponerse al síntoma mismo; puesto que la persistencia del síntoma (y su agravamiento) derivan de la aplicación de las soluciones intentadas, que instauran una patógena espiral autorrecursiva, la suspensión de las soluciones intentadas (convertidas en inútiles ya que se da vía libre al síntoma que ellas deberían controlar) induce a la ruptura del rígido sistema de persistencia del problema.

Connotación Positiva del Síntoma

Al hacer una evaluación positiva de lo que la situación permite, el terapeuta construye acerca de, y con la familia el sentido que ha tenido el síntoma o la conducta disfuncional, considerada patológica o enferma.

La connotación positiva del síntoma tiende a modificar el sistema de valores de la familia y su modelo de mundo. Cuando el significado y la evaluación de una conducta cambian, los miembros de la familia deben reaccionar necesariamente de un modo diferente con respecto a esta conducta.

“Ustedes tienen la motivación de tener una familia armoniosa. Los admiro porque ustedes no han perdido, lo que otros padres hacen, que es el deseo de ver a su hijo dispuesto, abierto a las posibilidades, feliz”.

“La ventaja de no hablar es que tienes el control de los que te rodean”. “Es impresionante como ocupas tu energía mental doblemente cuando te sientes presionado a hablar más allá de tus fuerzas. Primero te presionan, luego te encierras como señal que necesitas espacio – tiempo, que dices algo y que tus padres no alcanzan a entender”.

Tareas

Son tareas aquellas actividades concretas que el terapeuta solicita u ordena. Muchas de ellas no tienen por objeto que el consultante realice tareas específicas, sino llevarlos a ciertas clases de comportamiento.

En general, se asigna para promover el cambio, para activar nuevas pautas de transacción. En otras oportunidades, el objetivo será sostener la intensidad de las intervenciones, directivas, realizadas durante la sesión. Representan la posibilidad y la oportunidad de que las energías cognitivas, afectivas y conativas se canalicen de un modo coherente con el desarrollo de las entrevistas realizadas y de las nuevas alternativas que éstas generen a partir de las directivas o redefiniciones ofrecidas que serán reestructuraciones para los consultantes/pacientes.

Jay Haley, en su libro Terapia para resolver problemas, plantea que las finalidades son para:

a)    Que la gente se comporte diferente, que tenga experiencias subjetivas diferentes.

b)    Intensificar la relación terapéutica y extender la relación fuera del consultorio.

c)    Obtener información.

De acuerdo al modo en que son impartidas las clasifica en: directas, paradójicas y metafóricas.

Hugo Hirsch y colaboradores, en el libro Estrategias Psicoterapéuticas Institucionales clasifican a las tareas en preparatorias, directas, indirectas, metafóricas, paradójicas y ordalías; éstas a su vez pueden ser directa o paradójicas.

-          Preparatorias: “¿Cuánto esfuerzo está dispuesto a hacer durante cuánto tiempo para lograr hablar de lo que pasa con su hija?”

-          Directas: “Dado que su hija no desea hablarle de sus ausencias a la escuela, usted debe transmitir un único mensaje. Plantee el problema específicamente y que debe ser encarado, y los resolveremos de modo que puedan ponerse de acuerdo sobre qué es lo mejor para ella”.

-          Indirectas: “Puede ser útil que usted registre por escrito las situaciones más difíciles de poder hablar con su hija, y recuerde escribir exactamente lo que piensa en ese instante”.

-          Metafóricas: Los especialistas indican que para mejorar la comunicación entre los padres y los hijos, los adultos debieran poder armar un frente único armando un único mensaje y explicitando concretamente lo que esperan de sus hijos. ¿Ustedes qué creen?

-          Paradójicas: “Dado que ustedes no saben hablar con su hijo, deberán aprender a mantener una “conversación estructurada”; que tiene como principio, causa conocida y un final anticipado, y que por si fuera poco no es producto de la impotencia de no saber comunicar expectativas o ideas, sino con la solicitud del terapeuta.

-          Ordalías: No son fáciles de llevar a cabo y se requiere de gran motivación de quienes consultan y por lo tanto una gran maniobrabilidad del terapeuta que además deberá ser muy bien aprovechada.

La comunicación es el elemento más importante que determinará los tipos de relaciones que él o ella establecerá con los demás y lo que pase con cada una de ellas en el mundo. El modo en que vivimos, cómo desarrollamos la intimidad, la productividad, el sentido que tengamos, el modo en que nos relacionamos con nuestra esencia: todo ello depende, en gran medida, de nuestras habilidades comunicativas.

Se observan muchas aristas en la comunicación. Es un indicador por el que dos personas pueden medir las respectivas autoestimas. La comunicación abarca todo el abanico de formas que hay que transmitir información en dos sentidos: comprende la información que proporcionan y reciben, la manera en que se emplea esa información y cómo reciben, la manera en que se emplea esa información y cómo se extraen significados de esa información.

La comunicación se aprende, y lo interesante de ello, es que podemos cambiarlo cada vez que deseemos hacerlo y seamos conscientes que como seres libres podemos elegir a cada momento qué hacer.

Cada vez que estamos frente a nuestros hijos e hijas, estamos cara a cara con ellos y ellas. Sus sentidos toman nota de nuestro aspecto, de nuestra voz, del olor, y si nos tocan, de la sensación que producimos. Mientras tanto, el cerebro nos brinda información de lo que ello significa para uno, recurre a experiencias anteriores, en especial  con nuestros padres y otras figuras de autoridad, lo que hayamos estudiado o nuestra capacidad para explicar el mensaje que nos envían los sentidos. En función de ello, nos sentiremos cómodos o incómodos, estaremos físicamente relajados o tensionados.

Simultáneamente, a nuestros hijos les sucede lo mismo. Ni padres ni hijos saben qué es lo que perciben, sienten, qué pasados tenemos, que valores tengo, y que está haciendo el cuerpo. Tan solo tienen intuiciones y suposiciones, igual que todos. Lo que hacemos a veces es darle un carácter de verdad a esas suposiciones, acto por el cual se transforman en “verdaderos hechos”, y es ahí cuando, seguramente, aparecen fallas en la comunicación, caemos en la trampa.

Podemos enseñar a nuestros consultantes a estar focalmente atentos de cómo perciben sus hijos y sus hijas su contacto, cómo se escucha nuestra voz. La comunicación con los hijos e hijas debe tener un significado. La idea es que en la relación con los hijos, se puedan comprender lo que quieren decir, con independencia de las palabras que se utilicen. Escuchar y mirar requieren toda la atención de las personas.

No olvidemos también reflexionar sobre las palabras. Cuando hablamos a nuestros hijos, ¿tienen sentido nuestras palabras?, ¿nos creen?, ¿parecemos incoherentes?, ¿nos sentimos mal por no entenderlos?, ¿qué opinan de la sensación de no poder hacer nada?. Es natural la presencia de estas preguntas internas, por lo que necesariamente estamos con varias puntas en nuestra mente.

Podemos aprender a escuchar libremente, sin interpretaciones previas. Para ello necesitamos: a) que el oyente preste plena atención al que habla y que esté completamente presente; b) el oyente hace a un lado las pre – ideas que pueda tener sobre lo que se va a decir; c) el oyente interpreta lo que va pasando de forma descriptiva; d) el oyente está atento a cualquier confusión y hace preguntas para tener las cosas claras; y, e) el oyente deja que el hablante sepa que  lo ha escuchado, así como el contenido de lo que se ha comunicado.

Un ejercicio entretenido que propone Virginia Satir es que una persona haga una afirmación que crea cierta, y el otro responde diciendo “Quieres decir que…”

“Creo que vamos a ir a la abuela”

“¿Quieres decir que tenemos que ir?”.

“Sí”.

“¿Quieres decir que yo también debería hacerlo”?

“No”.

“¿Quieres decir que lo que esperas de mí es que pida no ir”?

“Sí”.

“¿Quieres decir que puedo desear hacer algo diferente sin gestos?”

“Sí”.

Es un modo de comprender lo que se quiere comunicar. Si no se reciben sí por respuesta el hablante deberá explicar  que quería decir.

Después de ejercitar con éste y otros ejercicios del rubro de la asertividad que podemos estudiar, espero que en el proceso de comunicación tenga más sentido para todos, siendo la comunicación el único elemento que afecta a la salud de las personas y a sus relaciones con los demás de forma sistemática y clínicamente significativa. ¿O no?

 

Ley de Salud Mental

H & S. BIBLIOGRAFIA FACTORES PSICOSOCIALES

Manual Riesgos Psicosociales

Guia_psicosociales

Ficha de ejemplo de Tiempo de trabajo

Programas de Estudio: ENFERMERIA PROFESIONAL

Programa Aspectos PSC – Des

Programa Salud Mental y Psiquiatría

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